
El Mundial de 2026 nos está regalando partidos memorables y récords históricos, pero los ojos más atentos de la prensa y los aficionados también han detectado una curiosidad fascinante durante los actos protocolarios previos a los encuentros. Mientras las banderas gigantes de la mayoría de los países se despliegan de forma horizontal reposando directamente sobre el césped de los estadios, las enseñas de Arabia Saudita e Irak reciben un trato completamente diferente: nunca tocan el suelo.
Este sutil pero estricto cambio en el protocolo de la FIFA no es un capricho estético, sino una concesión histórica por profundos motivos religiosos y culturales vinculados al Islam que el organismo internacional debió normar rigurosamente para esta Copa del Mundo.

La palabra de Dios no puede pisar el suelo
La razón principal detrás de esta estampa tan llamativa radica en lo que está inscrito en los propios símbolos patrios de estas naciones.
En el caso de Arabia Saudita, su icónica bandera verde lleva grabada en caligrafía blanca la Shahada o declaración de fe islámica: «No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta». Debajo de este texto sagrado, se ubica una espada que simboliza la justicia. Para el mundo musulmán, la presencia de la palabra de Dios hace que el objeto adquiera un carácter sagrado. Permitir que la bandera toque el césped, sea pisada, o que se coloque al revés es considerado una grave profanación y una falta de respeto intolerable hacia su religión.
Por su parte, la bandera de Irak (con sus franjas roja, blanca y negra) porta en su centro la inscripción en letras verdes del Takbir: «Allahu Akbar» (Dios es el más grande). Al igual que con los saudíes, el texto sagrado exige un cuidado protocolario absoluto.

Un desafío logístico que la FIFA resolvió con pinzas
Para evitar incidentes diplomáticos y culturales en un torneo de escala global, la FIFA modificó sus habituales ceremonias previas a los partidos. Normalmente, los voluntarios ingresan al campo portando banderas circulares o rectangulares gigantes que se abren por completo apoyadas en la cancha antes de los himnos nacionales.
Para los encuentros de Arabia Saudita e Irak, el protocolo se transformó:
- Soportes elevados: Las delegaciones de la FIFA y los voluntarios tienen prohibido soltar los bordes de la tela. Las banderas se mantienen suspendidas en el aire en todo momento gracias al esfuerzo coordinado de los portadores.
- Uso de astas o despliegue vertical: En ciertos actos, se opta por un despliegue estrictamente vertical o sostenido por estructuras especiales para asegurar que el límite inferior jamás roce el terreno de juego.
Leyes nacionales que viajan al Mundial
Este celo por el símbolo patrio está respaldado por las propias legislaciones de dichos países. En Arabia Saudita, por ejemplo, está estrictamente prohibido por ley que la bandera se ice a media asta en señal de luto (un protocolo común en el resto del mundo), precisamente porque la palabra de Dios jamás puede estar «caída». Tampoco se permite estamparla en camisetas, calzado o artículos que puedan ser desechados o ensuciados.
El Mundial de 2026 sigue demostrando que es mucho más que un torneo de fútbol; es un gigantesco punto de encuentro cultural donde el balón debe convivir, entender y, sobre todo, respetar las tradiciones más sagradas de los pueblos de la Tierra.