¿Ignorancia o negligencia? El insólito caso de Facundo Zabala y la ceguera de la Fedefútbol

El fútbol costarricense atraviesa una de las etapas más oscuras y desesperantes de su historia reciente. El tan anunciado «recambio generacional» se convirtió en una transición sin rumbo, plagada de partidos insufribles, resultados vergonzosos y una afición exhausta de ver a una Selección Nacional que no juega a nada ni resuelve nada en la cancha.

Mientras el banquillo de la Sele improvisa experimentos y busca desesperadamente laterales que den la talla, a miles de kilómetros de San José hay un futbolista que cumple con todos los requisitos para ser el dueño indiscutible de esa banda izquierda: Facundo Zabala.

El argentino, que dejó una grata impresión en su paso por Liga Deportiva Alajuelense, no solo maduró futbolísticamente; explotó. Fue figura y campeón con el histórico Club Olimpia de Paraguay en Copa Libertadores y hoy consolidated su carrera como titular indiscutido en un gigante de América como Independiente de Avellaneda, compitiendo semana a semana en la exigente Liga Profesional Argentina.

Pero el verdadero escándalo no es que Zabala juegue a un nivel superlativo. El verdadero escándalo es que Facundo Zabala es nacionalizado costarricense y en la Fedefútbol nadie parece enterado.

¿Sordera táctica o absoluta ignorancia?

En un ente profesional de primer nivel, la dirección deportiva y el departamento de scouteo deberían tener un mapeo exhaustivo de cada jugador elegible en el planeta. Sin embargo, en el Proyecto Goal la realidad parece ser muy distinta.

¿Cómo se explica que la Sele sufra horrores por el carril izquierdo mientras un jugador nacionalizado brilla en el fútbol sudamericano?

  • La sospecha de la negligencia: La hipótesis que más fuerza cobra en el entorno futbolero es tan ridícula como indignante: en la Federación ni siquiera sabían que Zabala completó su proceso de nacionalización. Mientras los dirigentes se ahogan en discursos sobre la «reestructuración», se les escapa por completo el radar internacional.
  • El divorcio con la alta competencia: Si en la Fedefútbol sí sabían de su nacionalización y aun así han decidido ignorarlo, el problema es peor: denota una soberbia absurda o una incapacidad técnica alarmante para valorar a un futbolista que compite a una intensidad mil veces superior a la del medio local.
  • El costo del recambio a ciegas: Nos han vendido un recambio generacional a la fuerza, regalando convocatorias a futbolistas sin el roce ni la jerarquía necesarios, mientras un jugador probado en escenarios de máxima presión es completamente invisibilizado.

La pregunta que la Fedefútbol debe responder

La afición costarricense ya no aguanta más excusas ni procesos improvisados. Si la Selección Nacional realmente pretende salir del fango y competir con seriedad, la dirigencia tiene la obligación moral de explicar por qué le cierran los ojos a la realidad.

Share via
Copy link
Powered by Social Snap