
Tras la reciente eliminación de la Copa del Mundo 2026, la Selección Nacional de Costa Rica deberá dar vuelta a la página y enfocarse en su próximo reto oficial: la Liga de Naciones de la Concacaf 2026-2027, torneo que servirá como vía de clasificación para la Copa Oro 2027.
El sorteo de la Concacaf celebrado en Miami deparó una ironía macabra para la Tricolor al ubicarla en el Grupo A de la Liga A junto a Haití, Curazao, Trinidad y Tobago, Nicaragua y República Dominicana.
El morbo y la vergüenza deportiva se concentran en el choque ante Haití. El mismo representativo que firmó una hazaña histórica al dejar sin Mundial al cuadro tico en la fase eliminatoria vuelve a cruzarse en el camino para recordarle a la dirigencia de la FCRF el tamaño del bochorno generado.
Mientras selecciones como Panamá, Curazao y la propia Haití saborean la máxima fiesta del balompié mundial, Costa Rica debe conformarse con buscar la clasificación a la Copa Oro 2027 desde la fase de grupos. Para colmo de males, potencias de la zona como México, Estados Unidos, Canadá y Panamá ni siquiera se despeinan en esta etapa, habiendo asegurado su boleto directo a los cuartos de final.

Un calendario apretado
El certamen se jugará en un formato suizo relámpago entre septiembre y octubre de 2026, donde La Sele disputará únicamente cuatro partidos (dos como local y dos como visitante):
- 24 de septiembre: Costa Rica vs. Curazao
- 27 de septiembre: Haití vs. Costa Rica
- 1 de octubre: Nicaragua vs. Costa Rica
- 4 de octubre: Costa Rica vs. Haití

El estreno en el banquillo nacional bajo el mando de Fernando Batista tendrá un margen de error nulo. La afición costarricense, golpeada tras perderse una cita mundialista por primera vez desde 2010, no aceptará nada que sea menos que una clasificación arrolladora a los cuartos de final de noviembre.
Avanzar no resolverá la crisis estructural del fútbol costarricense, pero un nuevo tropiezo en estas tierras caribeñas convertiría la crisis en un incendio histórico e irreparable.