
A veces la vida escribe historias que parecen obra de ficción, pero la de los hermanos Óscar y Yamil Leal es tan real como extraordinaria. Nacidos en Guápiles el 3 de mayo de 2007 con apenas dos minutos de diferencia —Óscar a las 5:05 a. m. y Yamil a las 5:07 a. m.— desde pequeños compartieron mucho más que la misma fecha de cumpleaños: compartieron un sueño que hoy los coloca entre las jóvenes promesas del fútbol nacional.
Desde sus primeros pasos con el balón, los Leal supieron que su destino estaba ligado al fútbol. Los recuerdos de sus primeros partidos no están en un estadio, sino en el patio de su casa, donde el juego con el balón fue la base de una complicidad que los acompañaría toda la vida.
Su trayectoria juvenil los llevó a vestir la camiseta del Santos de Guápiles, dar el salto al Deportivo Saprissa, y regresar finalmente al Santos antes de consolidarse en el Inter San Carlos, equipo en el que hoy son piezas fundamentales. En cada paso, su crecimiento ha sido paralelo, marcado por un impulso constante hacia la mejora individual y colectiva.
En el terreno de juego, sus cualidades se complementan. Yamil se destaca por un olfato de gol y una creatividad incisiva, mientras Óscar equilibra el equipo desde la defensa con técnica, resistencia y determinación, sin permitir que un error afecte su rendimiento.
Pero más allá de las aptitudes técnicas, lo que define a estos gemelos es su relación. “Antes que competencia, hermanos”, recuerda Óscar al evocar una anécdota de infancia en la que un árbitro confundió su presencia simultánea en dos partidos distintos. Ese lazo también ha marcado momentos clave de su carrera, como cuando Óscar pidió a sus padres que asistieran al debut profesional de Yamil porque, en ese momento, su hermano lo necesitaba más.
La cúspide de ese camino compartido llegó recientemente con la convocatoria de ambos a la Selección Sub-20 de Costa Rica para disputar el clasificatorio de la Concacaf. Para ellos, vestir juntos el escudo nacional es un orgullo y una responsabilidad. “Compartir este logro con mi hermano me pone muy contento”, afirma Yamil, mientras Óscar recalca su compromiso de dar siempre el máximo esfuerzo cada vez que representan al país.
Los Leal no solo son un ejemplo de talento, sino de perseverancia y humildad. Su mensaje a las nuevas generaciones es claro: el camino hacia el éxito está lleno de caídas, pero la constancia y la actitud positiva son esenciales para alcanzarlo.
Apenas dos minutos los separaron al nacer. Décadas después, la vida los junta en el mismo once, con un mismo propósito: escribir una historia imborrable en el fútbol costarricense y demostrar que cuando el talento se une al compromiso, los límites son solo puntos de partida.